Después de una situación de emergencia, niñas, niños y jóvenes pueden experimentar diferentes emociones y necesitar espacios para expresarlas, comprenderlas y sentirse acompañados.
Por eso, desde La Tribu de las Emociones: leer para sentipensar, desarrollamos este material pedagógico como una herramienta de acompañamiento para docentes, familias, cuidadores y comunidades educativas. Su propósito es brindar estrategias sencillas para reconocer, expresar y gestionar las emociones, especialmente en contextos de afectación y emergencia.
La propuesta invita a crear espacios seguros de escucha, expresión y acompañamiento, entendiendo que reconocer lo que sentimos también hace parte de los procesos de cuidado, recuperación y bienestar.
Este material está pensado principalmente para niñas, niños y jóvenes, pero sus actividades pueden ser utilizadas por personas de diferentes edades y roles en espacios familiares, educativos y comunitarios.
Un libro para acompañarnos
El material propone cuatro momentos que pueden desarrollarse de manera individual o colectiva:
1. Contextualización
Partimos de las experiencias de niñas, niños y jóvenes para reconocer qué han vivido y cómo se sienten.
2. Cartografía corporal y emocional
Exploramos dónde y cómo se manifiestan las emociones en nuestro cuerpo, conectándolas con nuestras experiencias e identidad.
3. Expedición emocional
Recorremos diferentes emociones y encontramos estrategias de contención, regulación y manejo emocional que podemos poner en práctica.
4. Kit emocional
Construimos una herramienta de uso cotidiano con recursos que pueden ayudarnos a acompañar diferentes situaciones emocionales.
La ruta puede ser acompañada por docentes, madres, padres y cuidadores, mientras niñas, niños y jóvenes participan activamente en el reconocimiento y expresión de sus emociones.
Capítulo 1. Identificación de las emociones
¿Qué siento? ¿Dónde lo siento? ¿Por qué lo siento?


Para comenzar, proponemos una cartografía corporal y emocional.
Cada niña o niño recibe la silueta de una persona y una serie de emociones representadas por animales. La invitación es a identificar qué emociones reconoce y ubicarlas en la parte del cuerpo donde siente que se manifiestan.
No buscamos respuestas correctas: buscamos reconocer y ponerle palabras a lo que sentimos.
Después, escribimos
Abrimos un espacio para que cada participante pueda narrar, desde su propia experiencia, lo que vivió alrededor del terremoto, de manera individual o en comunidad.

Algunas preguntas que pueden orientar este momento son:
- ¿Cómo viviste el terremoto?
- ¿Qué sentiste?
- ¿Dónde estabas y con quién?
- ¿Recuerdas otra ocasión en la que hayas sentido esas emociones?
- ¿Cuándo fue? ¿Qué pasó?
También es posible expresar lo vivido a través del dibujo o la conversación.
Una pausa para volver a la calma
Cuando necesitemos hacer una pausa, podemos probar el tip:
Tápate suavemente los oídos, cierra los ojos y haz el zumbido de una abeja: “mmmmmm…”
Concéntrate durante unos segundos en el sonido y en tu respiración.
Una pequeña pausa para volver al cuerpo, respirar y reconocer cómo nos sentimos.
Seguimos construyendo este libro juntas y juntos
Este es solo el comienzo. Estaremos compartiendo próximamente los demás capítulos de este libro de acompañamiento emocional, con nuevas actividades y herramientas para reconocer, expresar y gestionar nuestras emociones en casa, en el aula y en comunidad.
Y al finalizar el recorrido, pondremos a disposición el libro completo para descarga gratuita, para que familias, docentes, cuidadores y comunidades puedan acceder a todas las herramientas y construir su propio kit emocional.
Sigamos aprendiendo a escucharnos, cuidarnos y acompañarnos.
